Tarjeta Roja Directa Pirlo -
La UEFA le suspendió por 3 partidos por conducta violenta.
En el imaginario colectivo del fútbol mundial, Andrea Pirlo es sinónimo de elegancia, parsimonia y visión de juego. El metrónomo italiano, dueño de la "paleta" y ejecutor de los Júpiter (como él llamaba a sus globos filtrados), parecía inmune a las pasiones terrenales que consumen al resto de los mortales sobre el césped. Sin embargo, incluso el más zen de los futbolistas tiene un límite. tarjeta roja directa pirlo
El ambiente era tenso. Los portugueses no se guardaban nada. El marcador favorecía a los locales 1-0 gracias a un gol de Kaka, pero el Benfica presionaba con violencia y astucia. Fue en este caldo de cultivo donde explotó la olla a presión. La tarjeta roja directa Pirlo llegó en el minuto 87 del partido. El cronómetro marcaba el final del encuentro. Pirlo recibió un balón en tres cuartos de cancha, de espaldas a la portería. Instintivamente, intentó realizar su movimiento característico: recibir, proteger con el cuerpo y girar para habilitar a un compañero. La UEFA le suspendió por 3 partidos por conducta violenta
Pero ahí estaba el portugués (delantero histórico del Benfica) pegado a su espalda. La presión era asfixiante. Mientras Pirlo intentaba domar el esférico, el defensa brasileño Luisão se sumó al quite. En una fracción de segundo, el balón quedó suelto. Lo que ocurrió después fue una explosión de furia atípica. Sin embargo, incluso el más zen de los
Este artículo desglosa ese momento histórico, el contexto del partido, la jugada exacta, y por qué esa es una anomalía fascinante en la carrera de un campeón del mundo. El Contexto: AC Milan vs. Benfica (4 de diciembre de 2007) Para entender la expulsión, hay que situarse en el San Siro. El AC Milan llegaba como campeón defensor de la Champions League. Carlo Ancelotti había construido un equipo alrededor de Pirlo, quien era el faro en un mediocampo junto a Rino Gattuso, Massimo Ambrosini y Clarence Seedorf.
Pirlo nunca se disculpó efusivamente por esa entrada porque, en el fondo, sabía que el fútbol también es eso: territorio, orgullo y, a veces, furia. Nuno Gomes declaró años después: "Me dolió, pero fue un honor. Es la única vez que vi a Andrea perder la cabeza. Por extraño que suene, me sentí importante".
Así que la próxima vez que alguien diga que Pirlo era un jugador suave o de cristal, usted muestre el vídeo del 4 de diciembre de 2007. La imagen de la ondeando en el San Siro, mientras el genio italiano caminaba hacia la banda con el ceño fruncido, es el mejor recordatorio de que hasta los dioses griegos se enojaban.